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miércoles, 29 de agosto de 2018

Como a una virgen

Plantaste un palo borracho en tu vereda ofreciste volver a estar juntos,
ir a un corso y dormir en tu casa.
Dije que sí,
dormimos juntos,
celebré tu árbol.

Y ahora que intentamos
armar un lugar común
pienso que, 
tal vez,
debamos trasplantarlo
o llevarle cada febrero,
como a una virgen,
una ofrenda.












martes, 14 de agosto de 2018

Tranqui

Camina solo.
Hace el vía crucis.
Ignora el semáforo.
Cruza, lento, la 9 de Julio.
No se muere.

Son los pulmones,
la pierna,
su metro ochenta,
los años.

Me pesa.
Le chifla el aire.
Camina sobre mí,
contamos los pasos,
bailamos un vals,
marcamos la respiración.

Suda,
le caen gotas
en su cara
cada vez más pálida.

Para,
camina solo
dos pasos hasta la esquina.
Coco no se muere
pide fuego
y prende un pucho.

martes, 24 de julio de 2018

Merlo

Hay un cerro
y atrás una nube
que asoma
y atrás una luna
que se anuncia
en la luz de un sol
que la eclipsa.

Atrás mio, los juegos de Saccoa.
Abajo no miran la luna
ni el cerro, ni la nube.
Michael.
Miran a Michael Jackson
cubierto de luces led
meneando un regaeton

Anoche, en un sueño
Tito decía
"lo factible,
lo bueno y lo correcto
suelen estar disociados"




martes, 26 de junio de 2018

Cama

Sigo en cama.
Arriba de la heladera
veo las paltas todavía duras
y un casco de bicicleta
que no es mío
y nadie va a venir a buscar.

Soy la misma que a los cinco,
pero ahora las tareas me corren
y no hay muñeco de la oficina,
ni cartas de mis compañeros
en una caja de telaraña azul.
Tengo un certificado médico
y muchas ganas de volver
a estar,
afuera.







viernes, 16 de febrero de 2018

Dormir

Acostarse
en la memoria del cuerpo
bajo el agua
y seguir sumergido.

Los parpados pesados
el reflejo del sol
formando rayos arcoiris
en los ojos cerrados.


Las piernas y los brazos tendidos
entregados al paso del agua
quieren ser la corriente.


Creo que sigo sentada en la piedra
que leo a Falco
y me pierdo mirando el viento
en los pastos largos


Espero despertarme mañana
y que otra vez
hayas ido a la entrada del camping
a buscar pastelitos.



miércoles, 14 de febrero de 2018

Llaves

Intuye que en unos días me voy
o es solo que bajó la temperatura.
El gato volvió a ser mi pareja.


Maulla desde la puerta de baño
apoya su cabeza en mi pecho para dormir
o estira su largo cuerpo junto al mio
y cruza su pata sobre mi pierna.
Al rato se corre,
no se puede, en verano,
dormir toda la noche abrazados.


Hoy me acosté temprano
él se fue a recorrer los techos.
Me despertó, un poco tullido,
al a madrugada.
Me pidió que le abriera
que se había olvidado las llaves.

viernes, 5 de enero de 2018

Error

Corrí el mueble.
Total sé que no voy a caerme.
Ahora puedo,
porque corrí el mueble,
ver desde mi cama la ventana,
la lluvia
y la trama de cables
que se cruzan
buscando sus puntos de fuga.


Estoy en casa
y llueve.
Mi patio no tiene cielo propio,
sino una extensión
del de la calle Santa Fe.
Esa avenida
dueña del cielo de todo el barrio.


Esa avenida fantasma
que sube
para, erróneamente,
terminar en Campo de Mayo
y no en un mar.


jueves, 21 de diciembre de 2017

Gomita de pelo

Ordené un poco.
Dejé de hacerlo
cuando encontré,
perfectamente doblada,
una servilleta.

Cada vértice junto a su opuesto
Cada lado una linea recta.
Estrujado, hecho un bollo
otro papel con mis mocos.

Me pregunto si te pasará lo mismo.
Me arrepiento de no haber dedicado los libros.
¿Dónde podrías encontrarme ahora?
En una gomita de pelo,
en el remedio del asma
o en alguno de mis ñoños apuntes.

Escribo y veo tu tabaco arriba de la heladera.
¿Tiraste ya mi cepillo de dientes?
¿Cuánto tiempo es necesario?
¿Por qué, si uno entra gradualmente,
la salida se precipita de esta manera?

Llego a casa
la noche está despejada
hay nuevos jazmines
los tomates siguen en pie
y los banderines no se mueven.

El gato sale por la ventana
A veces creo que pregunta por vos.
Automáticamente pienso,
¿Martín extrañará
mis papeles de chocolate
en la computadora?

Ya no son nuestros días.
Es obvio.
Solo espero el momento
donde eso sea normal
o nada me lo recuerde.




miércoles, 13 de diciembre de 2017

Entrepiso

Pongo un disco
busco otro
abro el libro de Casas
lo cierro.


¿Es así? ¿Esto le pasa a la gente que piensa?
"Te vas a quedar sin lágrimas"
decían mis tías.


Acá no estoy
no duermo
no nada

Pienso versos

no dicen nada
los descarto.


Mi cuarto es un suelo colgado
que no se cae.
La cama y una baldosa 


Tal vez sea así.
Mantenerme en esta espera
que no ansía ni angustia.

Decidir
puede ser una fatalidad.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Siempre corren

Descolgamos los cuadros,
guardamos las fotos y los libros.
La casa dejó de ser nuestra.


Saliste del baño.
Faltaban la heladera y la cama.

Ahí te diste cuenta.

Caminaste entre las cajas,
dijiste algo.
No te entendí.
Una vez más.


El fin del cubículo blanco.
Nuestro paréntesis en las alturas.
Un reino que levantamos
después de no creer en nada.


Ahora, que parece,
tenemos suelo firme.
Podemos bajar,
caminar los techos,
traer visitas.


No, no todo
entra en cajas.


Me asomé al balcón.
Caía el sol entre los edificios,
la voz de la estación
anunció el próximo tren.
Los chicos de crossfit corrían
y, seguramente,
también lo hagan ahora.

martes, 12 de septiembre de 2017

La hora

Es azul
y no hablo del cielo.
Existe una hora azul
como si viviéramos abajo del agua.
El mundo, Muñiz, que es mi mundo
se vuelve azul.


Antes que el alumbrado público prenda
cuando el sol todavía no bajó la persiana
hay un tiempo de aire azul.


Es la hora de los fantasmas
de la humedad
del miedo.


Pero hoy, no sé por qué
no entraron a mi balcón
y solo pude verlos desde casa.
Yo los esperaba con la mesa puesta.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Impresión

Sentada contra el ventanal
desayuno con el gato.
Los dos miramos la calle.
Las vecinas charlan en la vereda.

Si dejáramos nuestra vida en las alturas

la impresión del mundo
sería otra.

La lluvía dejaría de ser algo que pasa
y sigue
cayendo.

Los atardeceres no bañarían nuestro reino
porque ya no lo tendríamos.
Mis vecinos se convertirían
En paredes y cercos.

Mis vecinos serían los costados y adelante
abandonando las cuadrículas, 
y el plano,
donde resaltan sus perros
y sus piletas.

No vería las sirenas de la avenida
ni a los chicos de crossfit corriendo
vaya a saber qué
todo el día.

Si bajáramos de los balcones
el piso y el cielo dejarían de ser
la misma mirada del paisaje
para dividirse.

Cuando dejemos este palco
tan parecido
a una orilla.

martes, 15 de agosto de 2017

Todos tuyos

¿Exorcizaste la casa?
¿Le avisaste a los fantasmas
que te ibas?
¿O se mudaron con vos?

Tendrías que dejar
tu nueva dirección a mano.
Por si algún despistado te espera
en la esquina de la ochava.
O buscan asustarte desde la plaza
como los empleados de gobierno
que a la madrugada pintaban sendas peatonales.

Los que dejé yo,
esos espectros que
temblaban ante tus expedientes
y tus palabras,
ya saben.
Y no me pertenecen.

A ellos
que fueron tu única compañía,
dejales dicho
que si no pueden atravesar paredes
cierren la persiana desde afuera
y tiren la llaves por la ventana.


lunes, 29 de mayo de 2017

Sábado y Juventud

Es sábado
juega Juventud.
Los gritos de la hinchada
llegan a casa,
se meten en mi sueño.
Abro apenas los ojos
es sábado pienso
juega Juventud.

Acá, a dos cuadras y cinco pisos,
tapados por la manta de polar rojo
dormimos nosotros.
Arriba de tus piernas y de la manta
el gato
que no sabe de fútbol, ni de días
pero mira mis ojos apenas abiertos
y estira su cuello
hasta que su cara llega a mi mano
y levanta mis dedos.
Sin abrir los ojos
como copiando al gato
acercás tu cara a la mía
te doy un beso.

Es sábado.
A dos cuadras y 5 pisos
seguimos tapados
con la manta de polar rojo.
No hubo goles
la hinchada no suena
respirás como si fueras una máquina a vapor
como si exhalaras el humo de un pucho.
Vuelven ahora el sonido de los perros
y el anuncio del rápido Hurlingham – Villa Crespo
Sí, ya sé, Villa Crespo.

Vuelvo a la siesta 
las sombras del balcón empiezan a tomar la pared.
Ahí está el malvón
la imagen es negra pero sé que su flor es roja

como la manta de polar que nos tapa.

El gato se levanta,
vuelvo a la siesta
agradezco tener tiempo
para compartir nuestro cansancio. 

domingo, 23 de abril de 2017

Distinguir

No supe dónde empezaban las nubes
ni dónde las flores
Dos grupos blancos
contra el cielo.

Ahí, altas
rompían la idea de inalcanzable
daban diferentes nociones de profundidad.

Las miré.
Cuatro días las miré.
Y una vez que cambió el cielo
que el gris invadió lo alto
pude diferenciarlas.

Las que seguían ahí
erguidas, mirando hacia arriba
esas eran las flores.
Esas que, pasada la tormenta,
encontraría en el pasto

domingo, 9 de abril de 2017

Planes

Domingo
Es abril
la lluvia torrencial de febrero
sin calor.

La época en que,
no sé si por las noches tempranas
o las madrugadas oscuras,
el mundo me apabulla
me ataca.

"Hay que pasar el invierno"
dice una de mis conciencias.
"Rendir los primeros exámenes
tomar sopa,
comprar un paraguas
y dormir la siesta"
dijo otra.

Pero mientras ellas discuten
los planes entran en crisis
y es que
a pesar de no tener flores
el jazmín de Paunero y Alberdi
sigue dando olor a diciembre.
No sé si viene pascua
o navidad.

domingo, 19 de febrero de 2017

Una idea

Caminamos rápido
por las calles de asfalto fino
que guardan pequeños charcos.
Las nubes grises son
el cielo raso del cielo
y lo hacen parecer alcanzable, bajo.

Vi las espumillas brillantes tocándolo
y recordé la alegría de los días anteriores
al ver las primeras flores de los palos borrachos.
Las mismas que aparecieron en un sueño
como luces en un camino oscuro.

Si fuera más alta tal vez podría alcanzarlo,
si tuviera una escalera
si me subiera a tus hombros
o si le sacáramos al paredón del vecino el alambre de pua
y entonces me subiera ahí, poniendo un pié delante de otro
haciendo equilibrio, en pose de paso congelado.

Febrero es rosa, me dije.
Y ahora que estoy en casa,
la humedad sube hasta el 5to piso
y las chicharras son mariachis
serenateando desde algún tronco a mi balcón,
pienso que hice bien en no interrumpir
el apuro matinal del sábado,
ni tus pasos largos, ni los míos cortos y ligeros
para decirlo.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Tafirol

Desde el Balcón entra el olor a jazmines
eso alivia
la noche y el calor

Pienso que el verano no es tan malo
que puedo bañarme ahora
y ponerme un vestido fresco.

Miro al gato.
Si sigue creciendo, tal vez,
en un momento,
no entremos en el departamento.

Pienso en mi abuela,
Este es el olor de su cuarto.
Olor a volver del CBC
y leer La Nación

Desde el Balcón asomaron jazmines
Salí a verlos.
Aclararon que ellos alivian,
pero curar, no curan nada.

sábado, 15 de octubre de 2016

Una canción de cuna

Llueve.
No para.

En el balcón de enfrente
también llueve
Y una señora mira por la ventana
Sosteniendo su mentón con la mano.

Flamean las medias negras del tender del techo
Un pétalo rojo de malvón quedó pegado a mi ventana

El gato lo ataca,
choca contra el vidrio
rebota
desiste.

Los lapachos siempre brillan.
Contra el gris.
Contra las copas verdes.

Los arboles que nacieron para la orilla del río
siempre cantan una canción de cuna.

Este espacio es ahora nuestra casa.


martes, 30 de agosto de 2016

Escuchó el río


Era viernes santo, en Maimará y en otro montón de lados. Era viernes Santo y en el viacrucis que andaba entre cerros anunciaron la muerte de Juan Pérez. Los vecinos se miraron y continuaron la procesión al paso tranquilo y lento que tienen las caminatas en grupo y al sonido de los sikus que por momentos parecía venir del paso del viento entre los cerros.


El mismo canto volvió a la tarde. Cuando salió a caminar y se encontró con el velorio. En una esquina la banda tocando. A mitad de cuadra las coronas de flores y grupos de personas que sin escándalo llegaban y se abrazaban. Desde una puerta angosta y alta, sostenida por paredes de adobe, pudo ver las velas y el cajón del muerto.


No quiso detenerse. Siguió por la misma calle que parecía abrirse. Siguió y encontró el hilo de agua corriendo. Agradeció a la quebrada, a los marrones y rojos de la tierra, al canto de cerro y al viento. Agradeció ese rato, de llano y de agua que la fueron meciendo. Y la  llevaron por un rato a las calles de arroyo,  tierra negra y horizontes infinitos abiertos.


Se despertó y escuchó el río. Sacudió la tierra roja de sus calzas negras. Caminó. A mitad de cuadra la puerta alta y angosta, todavía abierta, mostraba el cuarto ahora vacío.