martes, 4 de agosto de 2026

A veces temo que se muera el gato
Y entonces yo lo inmacule
En un poema
Donde prime mí gratitud a su compañía
bajo una mirada maternal.

Acá está. La bestia duerme
arriba mío.
Después de romper el sillón,
los vasos y las plantas.
De atacar a las visitas
Y al gato de adelante.

Y tal vez un día no sé muera,
siga creciendo
Y  me coma.

Qué voy a hacer,
este el precio

de criar leones.



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